lunes, 5 de septiembre de 2016

Bruxismo

El bruxismo es el hábito de apretar y rechinar los dientes, y puede ser diurno o nocturno. El bruxismo de día puede ser consciente o inconsciente, en cambio el bruxismo por la noche cuando dormimos es netamente inconsciente y es ocasionado por la contracción rítmica, repetitiva y fuerte de los músculos masticatorios.

El rechinar los dientes es considerado una parafunción, bajo esta premisa se entiende como la actividad del sistema de masticación sin propósito funcional. Al rechinar o apretar los dientes la estructura que más problemas acarrea es la articulación temporo-mandibular.

Las fuerzas que libera el bruxismo no solo repercuten en las articulaciones maxilares, sino que sobrecarga y daña también a los músculos masticatorios, provoca desgastes longitudinales agresivos en los dientes. Y en determinadas situaciones, provoca tensiones en el cuello, así como dolor de cara, oído y cabeza.

Entre las complicaciones a largo plazo más complejas de pacientes bruxomanos está el trismus, que es el cierre intenso de la boca debido a una contracción de los músculos masticadores o por causa de anquilosis de la ATM (Articulación Temporo-Mandibular), esta situación provoca decaimiento en el paciente debido a la incapacidad o dificultad alimenticia que sufre el paciente.

Actualmente se difiere sobre las causas que originan el bruxismo, aunque apuntan al estrés como el principal, existen otras situaciones que pueden desencadenar este mal como: el tipo de alimentación que sigue el paciente (bebidas energizantes, cafeína, los hábitos del sueño, la mala postura corporal (encorvamiento), prognatismo o retrognatismo maxilar, incapacidad para relajarse, alergias crónicas e incluso parásitos gastrointestinales.

Cada caso es diferente y, por tanto, el tratamiento difiere en cada situación, pero siempre es multidisciplinario, ya que en el interviene psicología, fisioterapia y odontología en esta ultima las especialidades de rehabilitación oral, ortodoncia y cirugía maxilofacial.

Generalmente se inicia el tratamiento con la férula de descarga, que desde los primeros días elimina los dolores de mandíbula, cabeza y oídos, así como otras molestias que puedan haber aparecido debidas al desgaste de la musculatura masticatoria.

La férula de descarga, es un tratamiento paliativo, que trata el síntoma, pero no la causa; tiene como función evitar el contacto brusco entre las estructuras dentales, desprogramando la articulación para un ajuste de la oclusión reduciendo la afectación de los músculos masticatorios y dientes. Esta distribuye fuerzas uniformemente sobre los tejidos de soporte dental, de manera más equilibrada y reduce el impacto de fuerzas sobre los dientes y la articulación temporo-mandibular, permitiendo que el paciente ya no se despierte agotado, ni con dolores en la articulación, cabeza, oídos y cuello.

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