lunes, 22 de mayo de 2017

Efectos del cigarrillo en los implantes dentales

El consumo habitual de tabaco, causa mayores riesgos de contraer cáncer en diferentes localizaciones, mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, trastornos respiratorios, trastornos hipertensivos, etc. También en la boca, el tabaco tiene una influencia nociva: aparición de cáncer oral o de lesiones premalignas y de lesiones mucosas como la estomatítis nicotínica.

El cigarrillo también actúa sobre las glándulas salivales y favorece la mineralización de la placa bacteriana y por tanto, la formación de tártaro en el diente, por lo que los pacientes fumadores presentan mayores índices de placa, sarro y por tanto periodontitis.

Entre los efectos perjudiciales del tabaquismo, sobre los implantes dentales existen los siguientes:

Afecta la oseointegración: La oseointegración es la soldadura biología entre hueso e implante. El fumar, se asocia a una menor absorción de calcio, lo que lleva a que el hueso en pacientes fumadores presente un menor contenido mineral, por otro lado los efectos de la nicotina provocan que el hueso se integre de manera más lenta en el implante dental, aumentando el riesgo de fracaso del implante.

Retraso en la cicatrización: La colocación de implantes dentales requiere de una cirugía, en la cual la cicatrización natural, puede ser más lenta de lo común, esto debido a que las toxinas del tabaco, reducen la circulación sanguínea e incluso puede provocar que la zona operada llegue a infectarse.

Infecciones: El tabaco reduce la capacidad defensiva del organismo ante posibles agresiones microbianas, por alteraciones en la microcirculación local, que al reducirse también disminuyen los agentes inmunitarios locales de hueso y encía que rodean el implante.

Reduce la capacidad de reparación de los tejidos: El tabaco incide sobre las células que ayudan a reparar los tejidos y por lo tanto, entorpece su normal funcionamiento.

Compromiso de implantes a largo plazo: Los adictos al cigarrillo, pueden tener problemas no sólo en el momento de su colocación, sino también en su posterior mantenimiento. El tabaco puede provocar enfermedades periimplantales como la inflamación de los tejidos que recubren la prótesis y poner en peligro la totalidad del tratamiento.

Pigmentación: Una de las consecuencias más comunes de fumar es la pigmentación de nuestros dientes en general. Sin embargo, en el caso de los implantes, esta pigmentación es más marcada. Debido a las partículas pigmeas que posee el tabaco, los implantes van adquiriendo manchas amarillentas y amarronadas con facilidad perdiendo, de esta manera, toda su función estética.

Acumulación de placa bacteriana: Además de todos los efectos negativos antes descritos, el tabaco provoca sequedad bucal y acumulación de placa, y por lo tanto, en caso de no realizar el tratamiento indicado para evitarlo, puede derivar en mucositis (inflamación de mucosa que rodea el implante) y evolucionar a una periimplantitis (inflamación de mucosa y hueso que rodea el implante, con pérdida de soporte).

No hay comentarios:

Publicar un comentario