lunes, 19 de junio de 2017

Respiración bucal

Todos los humanos nacemos condicionados para respirar por la nariz y alimentarse por la boca, al romperse ese mecanismo fisiológico se afecta el crecimiento y desarrollo no sólo facial sino general. La respiración bucal, puede ser provocada por causas obstructivas, por hábitos y alteraciones anatómicas.

El síndrome de respiración bucal tiene algunas características básicas que permiten su fácil identificación, estas son: Ojeras, dormir con boca abierta, ojos cansados y sin brillo, paladar profundo, arcada dentaria superior estrecha, labio superior corto y normalmente mostrando los dientes, incisivos normalmente para adelante, escaso desarrollo de tórax, entre otros

Xerostomía (sequedad bucal): aunque generalmente suele ser provocada por medicamentos, sobre todo en personas mayores, esta patología también puede ser producto de la respiración bucal. La falta de saliva por sequedad entorpece la función de autolimpieza de la saliva, presenta un mayor riesgo de contraer caries dentales y puede conducirnos al mal aliento.

Maloclusión dentaria: Estos pacientes suelen colocar la lengua en una posición baja y los labios entreabiertos para dejar pasar el aire. Como no sellan los labios, para poder tragar interponen la lengua y provocan, inconscientemente, una mordida abierta anterior. Los dientes de arriba no están en contacto con los de abajo y el paladar es más estrecho u ojival.

Enfermedades orales (caries, gingivitis y halitosis): el síndrome del respirador bucal causa una menor humedad de la cavidad oral, ósea síndrome de la boca seca, que altera el pH bucal, facilitando el desarrollo de las bacterias y la afectación por caries, enfermedad periodontal e incluso halitosis.

Asimetría facial: los pacientes que sufren de este síndrome mastican únicamente por lado de la boca puesto que, de hacerlo por los dos, no tendrían espacio para respirar y se atragantarían con la comida.

Trastornos del sueño: la respiración bucal provoca trastornos del sueño como ronquidos, insomnio, terrores nocturnos y síndrome de hiperventilación. Todas estas circunstancias pueden evolucionar a una apnea del sueño, esto es, una respiración más rápida, superficial y entrecortada.

Bajo rendimiento: la falta de oxígeno y otros factores hormonales hacen que los niños sufran sobrepeso, cansancio y también bajo rendimiento.

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