miércoles, 13 de diciembre de 2017

Morderse las uñas puede dañar los dientes

Morderse las uñas, lo que se conoce médicamente como onicofagia, es un trastorno de control de impulsos que provoca que la persona afectada se muerda las uñas de los dedos y la piel de alrededor de ellas cuando está ansiosa o nerviosa. Para los afectados, morderse las uñas es un acto autocalmante o una manera de mantenerse bien despiertos y alerta. Y aparte de afectar estéticamente las uñas: puede provocar:

Deterioro dental: Aunque las uñas son débiles en comparación con las piezas dentales el roce repetitivo con el esmalte dental hace que este último se erosione, por otro lado morderse las uñas también da paso a otros problemas bucodentales relacionados con infecciones, laceraciones en el tejido oral y lengua, pero debemos tomar en cuenta que estos son casos aislados aunque nadie está excepto a ellos.

Diastemas: Este término refiere separación entre los dientes, se presenta principalmente entre los incisivos superiores, si el hábito de morderse las uñas comienza durante la niñez cuando las piezas dentales están empezando a posicionarse es posible que se generen cambios, la razón es que la fuerza diaria de las manos y uñas contra los dientes modifica la alineación de los mismos.

Reabsorción radicular: Se ha demostrado que morder las uñas, durante el tratamiento de ortodoncia causa una condición conocida como "risolisis", en pocas palabras es cuando algunas partes de las raíces dentales se disuelven en el hueso que las rodea, haciendo que las raíces principales de los dientes se debiliten progresivamente.

Alteraciones temporomandibulares: Diferentes estudios han demostrado, cómo la fuerza aplicada desde la mandíbula hacia los dientes para morder las uñas es capaz de crear desplazamientos en la articulación temporomandibular (ATM), en la mayoría de los casos esta condición cursa con dolor localizado en la unión de la ATM, presión, contracturas musculares, problemas para aperturar y ocluir la boca entre otros.

Gingivitis: Nuestras manos tienen contacto con millones de partículas al día y muchas de ellas quedan depositadas debajo de las uñas integrando bacterias, hongos y microorganismos no deseados, si no lavamos nuestras manos de forma correcta y tenemos la costumbre de morder las uñas presionando posteriormente las encías, las probabilidades de tener una infección en la cavidad oral son realmente altas y esto ligado a una higiene bucal deficiente podría terminar en gingivitis.

Infecciones en las uñas: Por lo general las personas que se muerden las uñas son susceptibles a padecer paroniquia una infección en la piel que se produce específicamente alrededor de las uñas, esta se produce porque las bacterias orales y externas entran en la piel por medio de pequeñas abrasiones provocando enrojecimiento, dolor, hinchazón e incluso pus alrededor de las uñas.

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