martes, 16 de agosto de 2016

Desgaste dentario



ES UN PROBLEMA QUE AFECTA A GRAN PARTE DE LA POBLACIÓN | SE CARACTERIZA POR LA PÉRDIDA GRADUAL DEL ESMALTE QUE RECUBRE Y PROTEGE LOS DIENTES.

"En las primeras etapas, el desgaste dental puede dañar el esmalte, la textura, la apariencia y la forma de los dientes, lo cual induce a la sensibilidad dental: sensibilidad al frío, al calor, al azúcar, etc. En etapas más avanzadas el desgaste puede llegar a dañar en su totalidad la pieza dentaria, favoreciendo su fractura, teniendo que recurrir a técnicas más complejas para su rehabilitación”, explica la Dra. Edith Robles, especialista en rehabilitación oral e implantología.

Los dientes están sujetos a un proceso continuo de desgaste de la superficie del esmalte y también de la dentina, especialmente cuando esta última se encuentra expuesta al medio bucal, como en los casos de retracción de la encía o cuando se ha perdido el esmalte.



CAUSAS DEL DESGASTE

“La primera causa del desgaste de los dientes obedece a situaciones naturales propias del uso y función de éstos, al establecerse el contacto entre los dientes del maxilar superior con los inferiores durante el proceso de masticación de los alimentos. Este proceso natural se denomina atrición dentaria. En estos casos, el diente va perdiendo paulatinamente el esmalte y se puede observar cambios en algunas características anatómicas del mismo, especialmente en reducción de su altura, nivel de las cúspides de los premolares y molares o de los bordes incisales de los dientes anteriores”, dice Robles.

Esto hace que los dientes se observen más pequeños o cortos, situación que se puede hacer más evidente en personas que presentan una patología denominada bruxismo, es decir, rechinamiento de dientes, ya sea nocturno o diurno. En esta situación, hay un aumento del número de contactos entre los dientes y también un exceso de frotamiento entre éstos, especialmente en la noche, considerándose un hábito que puede llegar a producir alteraciones no sólo funcionales de los dientes sino de tipo doloroso a nivel muscular, articular y la aparición de la sensibilidad dentaria, explica.

“En este mismo grupo de hábitos parafuncionales que generan desgaste de los dientes está la onicofagia (morderse las uñas) y el morder objetos como por ejemplo lápices. La segunda causa de desgaste dentario se denomina erosión, la cual es un desgaste o pérdida de estructura dentaria de tipo irreversible por acción de ácidos”, asegura Robles.

“Es evidente el aumento del riesgo de desgaste dentario en aquellas personas que ingieren en la mañana jugos de frutas cítricas y después se cepillan los dientes, o cuando se ingieren frutas cítricas más de dos veces por día y toman bebidas gaseosas diariamente. El desgaste generado por la erosión ácida se inicia con un proceso de desmineralización del esmalte y la dentina, provocando un reblandecimiento del tejido duro, lo que permite que, asociado a procesos abrasivos como el cepillado dental, se produzca la pérdida de tejido. Sin embargo, actualmente se considera la etiología del desgaste erosivo como multifactorial”, indica Robles.

La tercera causa de desgaste se denomina abrasión. Este fenómeno se refiere a la acción de desgaste mecánico generado por elementos no dentarios, como el cepillo de dientes, los piercing bucales o linguales.



CONSECUENCIA Y PREVENCIÓN

“A pesar de que el desgaste de las piezas dentales suele aparecer con el paso de los años, es necesario visitar al profesional odontólogo de manera regular (al menos cada seis meses), para postergar y/o reducir los daños de este proceso con algunas prácticas sencillas. Sin embargo, cuando el desgaste ya es severo, se ven alteradas otras estructuras como la musculatura masticatoria, manifestando dolor a nivel del cuello y espalda o dolor en la zona de la mandíbula al masticar cosas duras o chicle”, indica la experta.

También pueden desarrollarse problemas a nivel de la articulación temporomandibular, que a su vez producen otra serie de síntomas como dolor de cabeza, dolor y zumbido en los oídos, ruidos articulares al abrir o cerrar la boca, entre otros, que requerirán procedimientos más complejos como carillas, coronas o fundas de porcelana, y en algunos casos incluso será necesario realizar extracciones dentarias para luego proceder a la rehabilitación oral, a través de prótesis y/o implantes dentales, concluye Robles.



La Dra. Edith Robles Ortíz trabaja en el Centro Robles Ortiz, Odontología Especializada, ubicado en la Ave. Gabriel Rene Moreno Nº 1048.

No hay comentarios:

Publicar un comentario