sábado, 23 de julio de 2016

Frenillo lingual corto o anquiloglosia

Se habla mucho de la anquiloglosia o frenilllo lingual corto, como un factor perturbador de la lactancia materna. Esto conllevó un posicionamiento general en contra o a favor de su diagnóstico y tratamiento. Anquiloglosia significa literalmente "lengua atada o anclada" y es una definición muy gráfica de lo que les pasa a los bebés que nacen con el frenillo corto de la lengua: la lengua se encuentra sujeta al suelo de la boca y no puede realizar los movimientos necesarios para que el bebé pueda mamar de manera eficaz y sin comprometer el bienestar de su madre. Se puede apreciar que el frenillo lingual es corto, comprobando si cuando saca la lengua su punta adquiere la forma de v, al dibujarse una hendidura en su centro al tirar de ella el frenillo. Al nacer, todos los bebés tienen el paladar alto y cerrado, pero a medida que la lengua se mueve eficazmente en la cavidad oral, éste se va abriendo y descendiendo. Si la lengua no tiene capacidad de elevación debido a un frenillo corto, este cambio no se produce, lo que afecta a toda la estructura maxilofacial. Al quedar el paladar más elevado, las coanas (aberturas posteriores de las fosas nasales), ven reducido su diámetro, lo que hace que los bebés con frenillo corto respiren más por la boca que por la nariz, duerman con la boca abierta y ronquen durante el sueño. Los problemas respiratorios se deben a la entrada de aire a los pulmones directamente por la boca. Ese aire no es filtrado por las fosas nasales, lo que facilita la entrada de partículas dañinas. Y es más frío, lo que les predispone a sufrir bronquitis y neumonías. También son propensos a sufrir otitis, debido a un mal drenaje de la trompa de Eustaquio. Asimismo, hay estudios que relacionan la anquiloglosia con una mayor incidencia de las apneas del sueño. La maloclusión dental, es otro problema derivado de la anquiloglosia y se manifiesta cuando empiezan a salir los dientes. Éstos pueden nacer desplazados o encabalgarse, lo que unido a la deformación del paladar puede requerir intervenciones odontológicas. Cuando los niños con anquiloglosia crecen, surgen problemas logopédicos (dislalias o trastornos de articulación fonética) en la pronunciación de las consonantes r, rr, l, t, d, n, s, y, z. La anquiloglosia también es responsable de problemas de tipo social, que no por leves dejan de afectar la calidad de vida de quien los sufre: las personas con frenillo corto no pueden hacer cosas tan sencillas como lamer un helado o besar con la lengua. En cuanto al tratamiento quirúrgico este es bastante controvertido. La opinión que prevalece actualmente es la de no hacer nada, ya que, usualmente, se corregirá por sí solo al finalizar el primer año de vida. Si el bebé sigue con este problema después de este periodo, se puede considerar una cirugía para separar el frenillo de la base de la boca, procedimiento llamado frenectomía.

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