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domingo, 13 de diciembre de 2015

¿Con qué frecuencia se debe reemplazar el cepillo dental?

El cepillo dental es el elemento básico en la higiene bucal, pues a través de la acción física de barrido que se realiza durante el cepillado diario, desempeña una doble función muy importante: control del biofilm bucal (placa bacteriana) y eliminación de los restos de alimentos que quedan en la boca tras las comidas. De ahí la importancia de renovarlo y es que con el paso del tiempo y tras un uso continuado, los filamentos del cepillo pierden su eficacia y pueden llegar a dañar los tejidos bucales, sin olvidar que constituyen un medio ideal para el crecimiento de bacterias.

Después de utilizar el mismo cepillo de dientes durante tres meses, y en ocasiones incluso antes, los filamentos del mismo tienden a deteriorarse y a abrirse hacia los laterales del cabezal, por lo que ya no resultan tan resistentes y pierden efectividad. En este estado no consiguen realizar su función con éxito y resulta más complicado llegar a zonas de difícil acceso debido a la deformación de sus filamentos. El resultado final puede ser incluso perjudicial, porque puede llegar a desgastar los dientes o a dañar las encías.

Por otro lado, los filamentos del cepillo dental constituyen un medio ideal para el crecimiento de bacterias, hongos y otros gérmenes, sobre todo cuando el ambiente es húmedo y poco aireado. Aunque su acumulación y desarrollo es inevitable, se pueden mantener a raya.

Para mantener el cepillo dental en buen estado, es recomendable después de su uso, lavarlo con agua caliente y sacudirlo o bien secarlo para eliminar el exceso de agua. Para proteger el cabezal y los filamentos de bacterias del ambiente, se recomienda también que utilicen siempre el capuchón, este debe tener orificios que permitan el paso del aire para minimizar un ambiente húmedo entre los filamentos.

Asimismo, es muy importante que guarden el cepillo dental en posición vertical, lo que permitirá, por un lado, que pueda secarse bien y, por otro, evitará el contacto con superficies susceptibles de tener bacterias. Y aunque muchas personas optan por colocarlo en un vaso portacepillos, es especialmente importante que no entre en contacto con otros cepillos cuando se guardan todos juntos en un mismo lugar para evitar la contaminación cruzada.

A pesar de que parezca que el cepillo de dientes está en buen estado, éste debe renovarse aproximadamente tras tres meses de uso, pues el acúmulo de bacterias puede ser excesivo. No obstante, se trata de un período de tiempo aproximado que, en algunos casos, se acorta significativamente. Es lo que ocurre después de haber tenido algunas enfermedades infecciosas, como un resfriado o aftas, ya que los gérmenes pueden permanecer en el cepillo y causar una recaída.

Los niños también tienden a desgastar los filamentos del cepillo más rápido de lo habitual debido a que suelen cepillarse con un movimiento irregular, por lo que los padres deben revisar el estado de sus cepillos regularmente. Es lo mismo que les pasa a las personas portadoras de ortodoncia o a las que se cepillan los dientes de forma muy enérgica: al deteriorar más rápidamente los filamentos, precisan de un cambio de cepillo más frecuente.

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